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domingo 18 de diciembre de 2011

Kindle DX

Hace más de dos meses que pagué por él en internet la no despreciable cifra de 379 dólares gringos y existía la opción de que me lo enviaran directamente a mi dirección de residencia en esta esquina olvidada de dios llamada Colombia pero como el precio se habría incrementado en 87 dólares (la bicoca del 22%) por impuestos que la nación considera como el mínimo suficiente para sostener su podrida red de servidores públicos preferí abusar de la generosidad de una de mis amigas quien trabaja en Tampa Cargo y hacerlo llegar a su oficina en Miami para que ella luego en cualquiera de los viajes que emprende durante los fines de semana a la nación del Tío Sam lo metiera en su maleta de mano y me lo trajera.

Fueron dos meses los que él pasó guardado entre un casillero de Tampa Cargo, eso sí a muy buen resguardo, por diferentes motivos, porque mi amiga no viajó, porque la persona que lo iba a traer se olvidó de él o porque la señora que lo tenía guardado no apareció cuando el personaje que lo iba a traer lo pidió para echarlo en la maleta. Después de dos meses de espera una amiga de mi amiga viajó a Estados Unidos y ante la insistencia y preocupación de la segunda finalmente agarraron el aparato y lo metieron entre la maleta para dos o tres días después finalmente arribar a mis manos, justo un día antes de ser diagnosticado con Parotiditis, inflamación de las glándulas parótidas mejor conocida como paperas.

Bien reza el viejo adagio popular, no hay mal que por bien no venga y el aparatejo no llegó antes pero llegó a tiempo para acompañarme en mi lenta, ardua y dolorosa convalecencia. Un Kindle DX de color grafito con sus maravillosas pantalla de 9,7 pulgadas y su diminuto e ineficiente teclado Querty, se trata de un aparato con un navegador limitado, con un mínimo de aplicaciones y una lenta navegación en internet por no decir que todo es presentado en blanco y negro y en el mejor de los casos en una muy buena escala de grises, definitivamente no es un aparato para pasar horas navegando, jugando o viendo videos en internet, ni siquiera despliega bien la página de Facebook pero es que no está diseñado para eso, el Kindle es un libro electrónico y como tal funciona, su display trabaja con tinta electrónica y no emite luz por lo que no cansa los ojos y en realidad los textos y las imágenes se ven como en un libro impreso en papel con la ventaja de poder hacer anotaciones y marcar las páginas sin arruinar el libro, además el aparatico tiene la “habilidad” de leer en voz alta los libros de modo que cuando se está conduciendo, en el transporte público o caminando no es necesario detener la “lectura”, la voz suena un poco antinatural, robótica como la de C3PO en Starwars, pero aun así funciona muy bien.

El Kindle funciona también como un sencillo reproductor MP3 por lo que es posible alimentarlo con algo de música y oírla mientras se disfruta de una buena lectura. Tiene como limitación su incapacidad de leer algunos formatos populares en la red para libros electrónicos pero Amazon lo soluciono sencillamente con una dirección de correo electrónico a la que se envía el archivo y en pocos minutos regresa en un formato compatible con el dispositivo de lectura.

Pero esto no es lo mejor de todo sino la amplia selección de libros gratis disponibles en la red para ser leídos en el Kindle, libros disponibles en la misma página de Amazon así como en otras tantas, libros de todo tipo, clásicos de la literatura así como libros contemporáneos, ciencia ficción, ficción histórica, astronomía y demás, tantos que tengo la certeza de que la vida no me va a alcanzar para leer todo lo que ahora está a mi alcance.

Así que si lo que usted quiere es un dispositivo que le permita cargar una amplia biblioteca bajo su brazo y largas horas de lectura sin sentir que las venas de sus ojos quieren estallar por la irritación le sugiero seriamente comprar un Kindle, si lo que quiere es navegación, videos, Facebook, juegos y demás le sugiero un IPad y galones de lagrimas naturales para sus ojos.

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